English EN French FR German DE Portuguese PT Spanish ES

¡Suscríbete a nuestra newsletter y recibe las últimas novedades de VSM!

Inicio > Do it for them > Escuela y comida, los pequeños de Guinea Bissau

Escuela y comida, los pequeños de Guinea Bissau

healthy lifestyle

El futuro de muchos pequeños en manos de sus padrinos

La Fundación Dr. Ivan Mañero nació con el objetivo principal de conseguir mejorar las condiciones de vida de l@s niñ@s y las mujeres de Guinea Bissau, principalmente. De eso hace más de 13 años y, hoy en día, siguen luchando para conseguir un futuro mejor para miles de niños que conviven con la pobreza.

Ofrecer educación a los niños y niñas sin recursos, acceso a una sanidad de calidad, alimentación para luchar contra la desnutrición, acogida a niños huérfanos, lucha contra la mortalidad maternal e infantil, asistencia a niños con discapacidad o la lucha contra la mutilación genital femenina son algunos de los proyectos que desarrollan en este pequeño país africano.

Guinea Bissau es uno de los países más pobres del planeta. Es el séptimo país del mundo donde más niños y niñas menores de 5 años mueren cada año, más de la mitad de las muertes infantiles son resultado, directa o indirectamente, del hambre y la malnutrición. Un lugar donde ir a la escuela, en demasiadas ocasiones es un lujo, especialmente para las niñas, y donde la pobreza afecta a casi el 70% de la población.

Ante este panorama, la aparición del Covid-19 ha venido a empeorar una situación ya de por sí extrema.

Consecuencias del COVID-19

La enfermedad se hacía presente en Guinea Bissau el 25 de marzo, cuando se conocían los dos primeros casos. Hasta ese momento, este pequeño país de África Occidental, vecino de Senegal y Guinea Conakry, era de los pocos estados que hasta esa fecha no había registrado ningún caso de coronavirus.

Con el peor sistema sanitario de África, sin UCIS, sin personal especializado y sin respiradores en todo el país, Guinea Bissau ha sufrido epidemias constantes, las más habituales de cólera. Pero afrontar algo tan desconocido como el Covid-19 iba a ser extremadamente difícil y por ello las autoridades, adelantándose a la propagación del virus decidieron tomar medidas: se cierran las escuelas, se prohíbe el transporte público y se clausuran los principales mercados. Además, el 27 de marzo se decretaba el estado de emergencia con el confinamiento de la población en sus casas.

Pero confinarse en un país donde las casas son de adobe, sin agua ni electricidad, sin baños ni servicios de saneamiento y, en las que la cocina, es un fuego al aire libre, se convertía en una situación extrema. Especialmente, porque la mayoría de su población viven en una economía de subsistencia muy débil.

A pesar de todas las medidas, el Covid-19 se hizo presente. En un sistema sanitario tan debilitado y sin apenas recursos, los enfermos más graves eran enviados a casa, al no poder ser atendidos. El Hospital de referencia del país para el tratamiento de Covid-19, el Simao Mendes, no dispone de ningún respirador, como en el resto del país.

Sin embargo, lo peor del Covid-19 no ha sido a nivel sanitario, sino el preocupante empobrecimiento de una de las poblaciones que ya era de las más pobres del mundo.

La pobreza crece en Guinea Bissau

Guinea Bissau pertenece al grupo de los países más pobres del mundo. Su economía de subsistencia se basa casi únicamente en la venta del anacardo, prácticamente el único producto que exporta. Por ello, el 80% de la población vive directa o indirectamente de su cultivo y comercialización.

Los pequeños productores se organizan en cooperativas que venden el anacardo sin manipular directamente a exportadores que lo envían a la India o a Pakistán. Con los ingresos que reciben de la venta, las familias intentan subsistir hasta la siguiente cosecha. Aunque, en demasiadas ocasiones los ingresos no llegan, y a enero, febrero y marzo se les llama los meses del hambre, por la precariedad de la alimentación, que muchas veces consiste en un solo plato de arroz hervido al día.

Este año, con la pandemia el gobierno cerró fronteras y con ellas las esperanzas de muchas familias. Cuando la cosecha se pudo vender, el precio había caído hasta un tercio de lo que sería en un año normal. Ello desemboca irremediablemente en una situación insostenible para muchas familias.

La alimentación de los más pequeños, una prioridad

Si habitualmente, las familias tienen muchas dificultades para alimentar a sus hijos, en el contexto actual, la situación es alarmante. En las escuelas que la Fundación Dr. Ivan Mañero tiene en Guinea Bissau, se ofrece una comida al día a todos sus estudiantes como complemento a la pobre alimentación que muchas veces reciben en sus casas. Ruth Mañero, directora de la fundación Dr. Ivan Mañero, explica “durante el confinamiento tuvimos que repartir comida entre algunas familias más pobres porque la situación era alarmante”.

De hecho, entre todos los comedores sociales infantiles que tienen, esta fundación ayuda, junto con su contraparte local Casa Emanuel, a repartir más de 1.100 comidas  entre los niños y niñas más desfavorecidos de Guinea Bissau. Estos comedores sociales están en las escuelas, los orfanatos y el hospital que la Fundación DrIM y Casa Emanuel gestionan.

La situación actual, obliga a esta ONG a invertir más esfuerzos en el Programa de Lucha contra la Desnutrición Infantil, que lleva desarrollando desde hace más de una década y que ahora es más relevante que nunca. “Ofrecer una comida al día de calidad es imprescindible para mejorar la salud de estos niños y niñas. Solo con una buena alimentación pueden hacer frente a enfermedades como la malaria o la diarrea, la principales causas de mortalidad infantil en Guinea Bissau”.

La Escuela: romper con el ciclo de la pobreza

Ya en 2016 la Unesco aseguraba que el sistema educativo de Guinea Bissau se encontraba en una situación crítica tanto por su baja calidad, como por la poca preparación del profesorado, por su limitado alcance, la deficiencia de sus centros y su material… Y esto teniendo en cuenta que la educación es la base para conseguir un futuro mejor para las próximas generaciones de este país.

Por todo ello, la educación ha sido uno de los principales proyectos de la Fundación Dr. Ivan Mañero. Junto con la Asociación Casa Emanuel, su contraparte local, abrieron hace ya más de 15 años una escuela en uno de los barrios más pobres de la capital y  que, hoy en día, se ha convertido en todo un referente: la Escola Comunitaria Emanuel. Ya son más de 700 los alumnos que llenan sus aulas desde preescolar hasta segundo de bachillerato.

Y el curso pasado abría las puertas de sus aulas en Bissalanca, una poblado rural,  l’Escola Innova en Bissalanca. Allí 92 niños y niñas provenientes de las familias más pobres de la comunidad reciben una educación de calidad. Esta, es una escuela que necesita urgentemente crecer para dar cabida a todos los pequeños que no tienen un centro educativo donde aprender a labrarse un futuro mejor.

Unas escuelas que funcionan gracias a la imprescindible ayuda y el empeño de los padrinos y madrinas de la Fundación Dr. Ivan Mañero.

Pero además, estos niños que asisten a clase, en cualquiera de estos dos centros, también reciben una comida nutritiva cada día. Porque la mayoría de ellos cuando llegan a la escuela llevan más de 12 o 14 horas sin comer. Y lo que comieron el día anterior suele ser un simple plato de arroz hervido.

Cómo ayudar

Para que las escuelas sigan funcionado y los alumnos reciban una educación de calidad y una comida nutritiva al día, que les permita romper el círculo de pobreza y luchar contra la malnutrición infantil, la Fundación Dr. Ivan Mañero necesita nuestra ayuda.

A veces queremos aportar, pero acabamos pensando que nuestra ayuda será una gota en el océano. Sin embargo, como dice el Dr. Ivan Mañero “gota a gota estamos construyendo un futuro más prometedor para muchos niños”. Una manera de ayudar es apadrinando a un un niño o niña porque “cuando apadrinas tienes la oportunidad de poner un rostro a tu ayuda”.

Cuando apadrinas con la Fundación DrIM, llevas un niño o una niña a la escuela donde tendrá un pupitre, un profesor bien preparado, un material escolar y didáctico adecuado. Pero además, recibirá una comida al día con su vaso de zumo o leche.

Por 20€ al mes puedes hacer que todo esto sea posible; apadrinando consigues mejorar el presente y el futuro de un niñ@. Además tendrás información y fotos de tu ahijad@, recibirás cada trimestre sus notas y podrás enviarle cartas o fotos. Te unirá un vínculo emocional con alguien que ahora, más que nunca, necesita tu ayuda para crecer.

Dar el paso es muy sencillo, solo tienes que escanear este código QR, rellenar el formulario que encontrarás en el enlace, enviárnoslo y en pocos días tendrás un niño o niña apadrinado.

Si deseas más información o tienes alguna pregunta puedes llamar o enviar un Whatsapp al 671.02.65.66.

Si prefieres contribuir de otra manera puedes entrar aquí.

También puede interesarte:

¡Suscríbete a nuestra newsletter y recibe las últimas novedades de VSM!