Termina la semana de la moda masculina en París.
La sensualidad y la elegancia fueron las dos protagonistas de la semana de la moda masculina en París, que se cerró ayer con Lanvin y el viaje en el tiempo de Agnès B y de Paul Smith.
Lanvin apostó por la sensualidad en una colección muy cuidada en los detalles, con camisas estampadas estilo patchwork, telas pintadas a mano, abrigos de pelo con detalles en metal y cuero y, sobre todo, rica en accesorios. Los modelos desfilaron cargados de largas cadenas que se dejan ver por debajo de las camisas, que se llevarán abiertas hasta el ombligo, y brazaletes trenzados alrededor de la muñeca. Las blusas estampadas con brocados superpuestos entre sí también fueron una de las propuestas de Lanvin, junto con los pantalones amplios y jerséis de lana de merino.
La firma tiene el privilegio de contar con el alemán Lucas Ossendrijver en la colección de hombre, y esta vez ha recuperado su emblemático modelo de zapatillas deportivas pero pintadas a la mano causando un efecto tipo tie-dye.

Por su parte, Paul Smith sacó color a la pasarela con un claro aire más retro: pantalones acampanados conjuntados con camisas y jerséis de estampados geométricos y psicodélicos, o tejanos combinados con cardigans de lana. Los looks recordaban a la moda de los años 70, cuando se llevaban abrigos de color en borrego y chaquetas de cuadros, e incluso vaqueros con parches de colores cosidos.
A pesar del color y el mix & match por el que apostó la firma, el resultado es elegante y tiene un punto hasta discreto, aunque la magia y la originalidad de los diseños estuvo en las combinaciones.
Los zapatos, muy clásicos, se llevarán marrones en piel, en modelo botines o mocasín, y siempre que sea posible luciendo el calcetín, que debe ser llamativo y de un color que destaque.


Por otro lado, Agnès B recurrió a un estilo parisino, artístico y con un aire misterioso, y simplificó sus estilismos con prendas lisas acompañadas por sombreros y gorras. Uno de los modelos atípicos a los que recurre la diseñadora fue al de un hombre de la edad media, con el que inauguró el desfile vistiendo una camisa blanca y un chaleco de cuero junto a una paleta de pintura.
También estuvieron presentes los vestidos de época, que parecían sacados de siglos pasados, con levitas y sombreros de tres picos.
Ante todo, Agnès B también dejó claro esta vez que su marca es heterogénea y se adapta a todos los gustos, por lo que también hubo lugar para el hombre deportivo, con estilismos reservados directamente a los aficionados al esquí: abrigos de nieve en tejido impermeable con estampados discretos, amplios pantalones y botas deportivas.

Tras cerrarse ayer la semana de la moda masculina, París acogía a partir de este lunes la semana de la alta costura de la colección primavera verano 2016, que tendrá un total de 25 desfiles. Atelier Versace fue la encargada de inaugurar la cita presentando su colección ayer por la tarde.
El blanco fue uno de los colores más recurridos por la firma, y triunfaron los vestidos largos hasta los tobillos con insinuantes escotes y aperturas y cortes laterales, aunque las modelos Gigi Hadid y Irina Shayk fueron las dos estrellas sobre la pasarela de Versace en París con unos looks más de noche con mucho carácter.

Otros de los desfiles más esperados de la semana son Christian Dior, Schiaparelli y Guo Pei.
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