“Mi otro Jon”, la película benéfica que habla de la muerte celebrando la vida
La cuarta película benéfica del cineasta Paco Arango se estrena el próximo 20 de octubre en cines y sus beneficios irán destinados a la lucha contra el cáncer infantil.
Texto por Ariadna Arbolí
Boliche Cinemes nos ha abierto sus puertas para disfrutar de la cuarta película solidaria del director, guionista y productor Paco Arango: Mi otro Jon. La pequeña y acogedora sala del cine ha sido testigo de las risas y las lágrimas de los espectadores que hemos tenido el placer de ver la película antes de su estreno, que será el próximo 20 de octubre en cines. Por supuesto, había visto el tráiler antes de ir a ver la película, por lo que sabía que las risas estaban aseguradas, pero en ningún caso había imaginado salir con esa sensación de tener el corazón lleno y, a la vez, en un puño. Y es que, Mi otro Jon te hace sentir una montaña rusa de emociones al mismo tiempo que te hace reflexionar sobre la vida. Mientras habla de la muerte, celebra la vida de una manera que te remueve por dentro.
Mi otro Jon es la cuarta película de Paco Arango cuyos beneficios van destinados a la lucha contra el cáncer infantil a través de la Fundación Aladina, presidida por el propio cineasta. Tras el éxito de Maktub, Lo que de verdad importa y Los Rodríguez y el Más Allá, la nueva comedia de Paco Arango apunta maneras. Mi otro Jon empieza con Merche (Carmen Maura) recibiendo la mala noticia de que tiene un cáncer terminal, días antes de cumplir 77 años. Por eso, decide cumplir los sueños imposibles de sus tres mejores amigas (Marisol Ayuso, María José Alfonso y María Luisa Merlo) y el suyo propio: ver el mar por última vez en la isla de La Palma. Sin embargo, su estado de salud no le permite viajar, pero una brillante científica (Aitana Sánchez-Gijón) le ofrece la posibilidad de viajar introduciendo su alma en el cuerpo de Jon (Fernando Albizu), un grandullón camionero vasco, durante tres días. Gracias a eso, Merche logra disfrutar de sus últimos días con su hija (Olivia Molina) en la isla canaria, pero no sin vivir una serie de altibajos que convierten esta dramática historia en una mágica comedia.
Mi otro Jon y sus dos claros mensajes: ser solidario y celebrar la vida
Aunque es una película que habla de la muerte, Paco Arango ha hecho un trabajo increíble para darle la vuelta y terminar celebrando la vida. Cada detalle y cada personaje están hechos para sacar una sonrisa al espectador, desde la positividad de Merche ante la fatídica noticia, hasta la relación que tiene con su yerno o los cameos de Mariano Rajoy, Ana García Obregón y el propio Paco Arango. Pero, por supuesto, también hay espacio para las lágrimas. Mi otro Jon es una película que emociona y conmueve mostrando la realidad de muchas personas y familias de una manera de lo más enternecedora. A pesar del inciso de ciencia ficción, es imposible no empatizar con los personajes. Y es que, mientras estás viendo Mi otro Jon, te das cuenta de que Merche podría ser perfectamente tu madre, tu abuela o tu vecina, pero puede que nunca hubieras imaginado que ellas vieran la vida como lo hace Merche.
Por otro lado, la película también te hace reflexionar sobre lo centrados que estamos en nosotros mismos en nuestro día a día y el poco tiempo que dedicamos a pensar en los demás, a pesar de lo poco que cuesta ser solidario. Pedir una botella de vino solidario en un restaurante o elegir un destino que ha sufrido una crisis volcánica para tus vacaciones son algunos detalles que la protagonista de la película sí que ha tenido en cuenta, pero que a muchos se nos pueden pasar por alto en el día a día. Sin embargo, gracias a Mi otro Jon, algo tan sencillo como ir al cine a ver la película contribuye a ayudar a cientos de niños y adolescentes con cáncer y a la gente de La Palma, ya que los primeros 250.000 euros que se recauden con la cinta irán a parar al Hospital de Las Palmas.
Sin duda, si algo he aprendido con esta película, es que hay que exprimir la vida al máximo y disfrutar de cada día agradeciendo todo lo bueno que tenemos. Tal y como dice Paco Arango, “¡La vida hay que comérsela con patatas!”.
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