Hôtel de Glase, una experiencia bajo cero.
El único hotel de hielo en América creado íntegramente de hielo y nieve, con cuarenta y cuatro habitaciones y suites temáticas y un espacio nórdico con bañeras de hidromasaje y sauna bajo las estrellas. Hôtel de Glase, en la ciudad canadiense de Quebec, es uno de los reclamos turísticos más relevantes de la ciudad además del paradigma invernal norteamericano. Desde su apertura en 2001 ha recibido más de un millón de visitas y 48.000 personas han experimentado la gélida sensación de dormir bajo toneladas de hielo y nieve. El director y fundador del Hôtel de Glase es Jacques Desbois, un apasionado del invierno y la nieve que, inspirado por el diseño de las aldeas iglú decidió lanzarse a crear este proyecto nunca antes visto en América -Suecia cuenta con un hotel de similares características-.
Tras un viaje a Jukkasjärvi, lugar en el que se sitúa el primer hotel de hielo y nieve, decidió embarcarse en una aventura que le cambiaría la vida. Durante los cuatro primeros años se produjeron numerosos obstáculos que hicieron tambalear las bases del hotel pero, gracias a los promotores y socios, pudieron llevar a cabo la viabilidad técnica y financiera del proyecto.
En 2001 erigieron el solar por primera vez en las cataratas de Montmorency y más tarde lo construyeron en la Estación Turística Duchesnay -lugar en el que se estableció durante nueve años-. Finalmente, en 2011 trasladaron el peculiar hotel al antiguo emplazamiento del Zoo de Quebec. Su ubicación, a diez minutos de distancia del casco antiguo de la ciudad, ha elevado al Hôtel de Glase a la categoría de atracción turística.
Las temperaturas invernales varían entre los -25ºC y los 5ºC, por ello, desde el hotel informan de la imperiosa necesidad de vestir adecuadamente. A pesar de estar bajo un edificio de hielo y nieve, la temperatura ambiente oscila los -3ºC y los -5ªC, independientemente del tiempo que haga fuera. Los sacos de dormir del hotel se pueden utilizar a temperaturas de hasta menos treinta grados centígrados, por lo que el frío no es un problema en el interior del hotel.
Según apuntan desde el Hôtel de Glase, las camas, contra todo pronóstico, “son muy cómodas. Los bloques de hielo hacen que la base de la cama esté seguida por una base de madera sólida y un colchón muy confortable”. Asimismo, el emplazamiento cuenta con un ‘Área Nórdica’ en el que disfrutar de su balneario y saunas bajo las estrellas. También ofrecen numerosas actividades invernales: esquí, patinaje, raquetas de nieve, trineos tirados por perros e incluso motos de nieve.
Contrucción anual
Cada año, un destacado equipo de profesionales edifica el Hôtel de Glase. A principios de diciembre, cuando las temperaturas están por debajo de cero durante un periodo de una semana comienza la construcción. Durante seis semanas, cerca de cincuenta personas trabajan en la realización del singular edificio. Treinta trabajadores ocupan el puesto de producción y especialización mientras quince escultores decoran la edificación. La realización dura hasta finales de enero y, una vez finalizada la última fase de construcción, celebran una gran fiesta de inauguración.
Este hotel además de estar reconocido internacionalmente, genera anualmente diez millones de beneficios económicos para la ciudad, región y país. Además, es un empleador de trabajo importante para Quebec y, a su vez, genera importantes beneficios para muchos otros hoteles y restaurantes de la zona. Por ello, cuentan con la colaboración unánime de las instituciones, agencias gubernamentales e industria turística.







