¡Haz yoga en el trabajo!
¡Empieza a hacer yoga en el trabajo y disfruta de una salud más fuerte! El yoga puede conseguir excelentes resultados, como reducir el estrés, controlar la ansiedad, mejorar el dolor de espalda y nuestro nivel de productividad.
Para hacerlo posible, algunas empresas han decidido crear iniciativas para que los trabajadores puedan dedicar un tiempo de su jornada laboral a hacer yoga. Sin duda, se trata de una inversión ventajosa, pues en muchos casos se han conseguido resultados sorprendentes, reduciendo incluso el absentismo y los costes por baja laboral.
Ahora bien, ¿cómo podemos practicar yoga en el trabajo por nuestra cuenta? ¡Te lo contamos!
¿Cómo practicar yoga en el trabajo en tus ratos libres?
Solo te hará falta practicar 10 minutos de ejercicios de respiración o estiramientos para apreciar resultados. En un tiempo, conseguirás reducir la fatiga, potenciar la energía, aliviar dolores frecuentes en el trabajo y mejorar la concentración.
Las pausas activas son un elemento clave que te ayudará a descansar la mente, mientras el cuerpo se mueve. Consiste en hacer pequeñas pausas para estirarse, al mismo tiempo que descansamos la vista de la pantalla.
Lo cierto es que se pueden hacer multitud de ejercicios sin necesidad de levantarnos de la silla. También recuerda mantener una postura correcta mientras estés trabajando; no olvides que la mala postura puede dañarte el cuello y cargar la zona de los hombros, trapecios y cervicales.
Uno de los pilares del yoga en el trabajo es la respiración. Así, el movimiento del cuerpo fluye con soltura y potenciamos la capacidad del sistema respiratorio. Si te gusta seguir el ritmo, el vinyasa yoga es una buena opción para ti.
3 ejercicios de yoga en el trabajo
- Para empezar puedes estirar la columna. Basta con sentarse con los pies separados al nivel de las caderas. Abre el pecho, relaja hombros, estira la columna y abre la mirada hacia una visión periférica.
- También puedes flexionar tu cuerpo con las piernas abiertas empleando la misma silla. Separa las piernas a la altura de las caderas, inhala mientras la columna crece hacia arriba, y exhala al flexionar hacia delante hasta depositar el abdomen entre las piernas. Pon las manos en el suelo o los tobillos, y relaja los hombros y el rostro, manteniendo esta posición durante unos segundos.
- En el borde de la silla, también puedes hacer torsiones. Esta vez mantén tus pies planos sobre el suelo, inhala y al exhalar gira a la derecha, evitando que tu cadera se mueva. Mantén tu postura erguida y, si lo crees necesario, sujétate al brazo de la silla. Es importante estirar el pecho, los músculos de la espalda baja y los abdominales, y, tras unos segundos, cambiar de lado.
Estos son solo algunos ejemplos, aunque como habrás comprobado el yoga en el trabajo se compone de movimientos sencillos y lentos, nunca forzados.
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