Factory Arcade. Recuperando la época dorada de los recreativos.
La nostalgia por la época dorada de arcade ha llevado a Factory Arcade a la fabricación de las legendarias máquinas que marcaron una época, personalizándolas para cubrir las necesidades de sus clientes, ya sean particulares o empresas, y ofreciendo diferentes modelos de muebles para que se integren en la decoración de la oficina o del salón en el que se instalarán. Asimismo, realizan eventos y proyectos para empresas con carácter publicitario diseñando espacios lúdicos, como servicio o promoción de productos. Además, también son distribuidores de futbolines, pinballs y dianas.
Las míticas máquinas recreativas de las décadas de los 70 y 80, las arcade, eran muebles con controles mediante una palanca y botones, un volante con freno y acelerador, una pistola o un trackball. Su éxito fue gracias a la poca duración de sus partidas llamadas créditos (que hacen referencia a la continuidad o pantallas que se pueden jugar por un tiempo o por perder las vidas), la sencillez de los juegos (el hecho de que no se pudieran detener) y las tablas de puntuación con las más altas, provocaban que los jugadores se aficionaran y jugaran de manera continua, aunque hubiesen terminado el juego de manera satisfactoria.
En las décadas de los 80 y 90 se utilizaron como la prueba de fuego para mostrar el potencial de los gráficos de los videojuegos, para probar las innovaciones que se intentaban introducir o, a veces, simplemente para procurar una sensación más envolvente que la que se lograba con las consolas o computadoras, gracias a las cabinas hidráulicas de los simuladores aéreos, con una, dos o más pantallas.
Los géneros más exitosos de las arcade eran los juegos
deportivos, partidas de no más de 10 minutos de fútbol americano,
fútbol, baloncesto o béisbol; también los simuladores, que ofrecían la
posibilidad de conducir un vehículo o utilizar armas; los juegos de
carreras, competiciones de motocicletas o coches donde se pretendía
llegar el primero; de acción, que involucraban a un personaje a través
de una serie de niveles en los que contaba la rapidez de los jugadores;
los de lucha, en los que se enfrentaban hasta 4 personajes; los de
plataformas, similares a los de acción, pero solo se admitía un
participante y el personaje debía pasar a través de diversas pantallas o
plataformas; y, finalmente, los shooters, que consistían en disparar y conseguir la máxima puntuación.




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