Entrevista a la escritora y divulgadora Patri psicóloga
En una época marcada por la prisa, la sobreexigencia y la necesidad constante de demostrar, Patri psicóloga se ha convertido en una voz sólida y serena del bienestar emocional. Psicóloga, divulgadora y autora, su trabajo gira en torno a una idea esencial: aprender a vivir mejor entrenando la mente con calma, coherencia y conciencia. Desde el autoliderazgo hasta la educación emocional, Patricia nos invita a replantearnos el éxito, el autocuidado y la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos. Hablamos con ella sobre serenidad, ambición saludable y la elegancia emocional necesaria para sostenernos en un mundo cada vez más acelerado.
P. En una sociedad que premia la inmediatez y el éxito visible, tú abogas por la calma y el entrenamiento mental silencioso. ¿En qué momento sentiste que tu misión era «bajar a la tierra» la psicología?
R. No fue algo que me planteara. Creo que es mi forma de comunicar. Siempre he sido práctica y «FÁCIL». Para mí era muy importante que mis pacientes entendieran bien lo que les ocurría y cómo tenían que trabajarlo. Durante mis años de consulta me di cuenta de que la psicología no fallaba por compleja, sino por lejana. Salimos de la Universidad con mucha teoría, mucho concepto, pero poco aterrizado para comunicarlo fácil. La gente no necesita grandes teorías, necesita herramientas que puedan entender con claridad. Se trata de quitarle solemnidad a la psicología sin quitarle rigor. Hacerla usable, aplicable y humana.
La diferencia está en cómo te hablas cuando no llegas: si te corriges o te maltratas.— Patricia Ramirez.
P. El lujo hoy parece ser el tiempo y la paz mental. ¿Cómo define Patri Psicóloga una «vida con estilo» desde lo emocional?
R. Para mí una vida con estilo es una vida con coherencia interna. Que lo que haces, lo que dices y lo que necesitas no estén en guerra constante. No va de agendas bonitas ni de silencios perfectos, va de poder decir «esto no me compensa» sin culpa y «esto sí» sin tener que justificarte. Es vivir con menos ruido interno y más criterio propio. Y aquí juegan un papel importantísimo los valores. Cada persona debería conocer sus valores y actuar en coherencia con ellos.

Patri Psicóloga y Yolanda Cuevas presentan un nuevo espectáculo para entender, desde el rigor, el humor y la práctica, la importancia del autocuidado.
Tu Autocuidado necesita un cambio profundo de creencias que te permitan entender que tienes derecho a dedicarte tiempo, energía y dinero para cuidar de tu salud mental y física, y descansar.
¿Identificas tus señales de agotamiento? ¿Te permites parar? ¿Sientes culpa cuando te dedicas tiempo? ¿Te dejas para “después”? ¿Te cuesta poner límites?
En “Autocuidado para la vida real” te proponen ideas y prácticas para que mejores tu bienestar emocional, te dediques tiempo y te despidas de la culpa.
P. Se habla mucho de liderar equipos, pero tú pones el foco en el autoliderazgo. ¿Cuál es la conversación más difícil que tenemos pendiente con nosotros mismos?
R. Cuando nos hacemos preguntas del tipo «¿Esto que persigo lo quiero yo… o lo quiero para sentirme suficiente?», suele haber silencio. Porque implica renunciar a expectativas ajenas, a aplausos y a identidades que nos han dado valor durante años. Y aceptar que quizá necesitamos menos reconocimiento y más ser nosotros mismos.
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P. Hablas a menudo de educar en la serenidad. ¿Qué herramienta fundamental crees que falta en los hogares para una convivencia más saludable?
R. La pausa emocional. Nos falta enseñar que no todo se responde en caliente y que no toda emoción exige una reacción inmediata. En casa no necesitamos más normas, necesitamos más adultos regulados que sepan parar antes de explotar y reparar cuando se equivocan. Y educar desde el respeto profundo a nuestros hijos. No nos pertenecen, no podemos manipularles con las expectativas que nos gustarían que cumplieran. Debemos enseñarles a desarrollar un pensamiento libre y crítico, permitirles que sean ellos mismos.
El compromiso real no es hacerte la vida cómoda, es no traicionarte.
P. Vivimos en la era de la autoexigencia de diseño. ¿Cómo diferenciar la ambición saludable de la presión tóxica?
R. La ambición saludable te activa y te cuida. La presión tóxica te presiona, te dice que nada es suficiente, te machaca la autoestima y te castiga. La diferencia está en cómo te hablas cuando no llegas: si te corriges o te maltratas. Si tu ambición nace desde el respeto, creces; si lo haces desde el perfeccionismo y la exigencia, terminas sufriendo ansiedad y teniendo una baja autoestima.
P. Has trabajado con deportistas de élite y grandes directivos. ¿Existe una línea roja donde la ambición deja de ser saludable?
R. Sí. Cuando el descanso genera culpa y el error genera miedo. En ese punto ya no estás persiguiendo un objetivo, estás huyendo de sentirte insuficiente. Y cuando el éxito no trae alivio, sino más presión, la ambición se convierte en una cárcel muy sofisticada.

P. Para una revista de estilo de vida, el autocuidado es clave. Tú dices que va más allá. ¿Cuál es el verdadero compromiso con uno mismo?
R. El compromiso real no es hacerte la vida cómoda, es no traicionarte. Cuidarte también es poner límites, sostener hábitos incómodos y renunciar a lo que te da gratificación rápida, pero te pasa factura emocional. El autocuidado serio no siempre apetece, pero siempre protege. Se trata de una serie de actividades que cuidan de nuestra salud física y emocional. Es más un estilo de vida que un concepto. En «Autocuidado, 52 semanas para cuidar de ti«, Yolanda Cuevas y yo proponemos 52 ideas reales para cuidar de nosotros.
Mi equilibrio no se sostiene en hacerlo todo bien, sino en tratarme bien cuando no lo hago.
P. Tienes una comunidad de cientos de miles de personas. ¿Cómo proteges tu propia vulnerabilidad cuando se espera que siempre tengas la respuesta correcta?
R. Recordándome que no tengo que ser coherente con lo que esperan, sino con lo que soy. Yo también dudo, me canso y me equivoco. Y no esconder eso, paradójicamente, es lo que más me protege y lo que más conecta con los demás. Tengo muchas respuestas incorrectas para mucha gente y me lo hacen saber. Pero como soy una persona reflexiva, la mayoría de las veces aquello que cuelgo lo he pensado, reflexionado y está alineado con mi estilo de psicología y filosofía de vida.
P. ¿Cuál es ese ritual matutino o hábito innegociable que te permite mantener el equilibrio en días de mucha exposición mediática?
R. Sin lugar a duda, hacer fuerza o salir a correr. Muchas veces me da pereza, pero el premio de hacerlo es tan grande, que venzo mi pereza, mi cansancio y priorizo cuidarme. El ejercicio en mi vida es innegociable.
La mente también se entrena, el estilo cognitivo también se elige.

P. Has conseguido que la psicología deje de verse solo como reparación para entenderse como optimización. ¿Cómo se cultiva esa elegancia mental en el caos?
R. La mente también se entrena, el estilo cognitivo también se elige. elegancia mental si nos referimos a la prudencia, saber estar, tomar decisiones correctas vienen del entrenamiento. A todos nos saldría dar un portazo, un grito, verbalizar sin filtro lo que se nos cruza por la mente. Pero para mí hay dos preguntas poderosas que me ayudan a ser elegantes. ¿Esto que voy a decir puede ser dañino para la persona? Si la respuesta es SI, trato de evitarlo. Y la otra, ¿me gustaría que esto que voy a decir me lo dijeran a mí?, si la respuesta es NO, también intento evitarlo. No siempre lo consigo, pero lo intento.
P. Para cerrar, cuando el ruido externo desaparece, ¿qué hábitos o pensamientos sostienen tu equilibrio emocional en lo privado?
R. Hábitos sencillos y pensamientos honestos. Dormir, el ejercicio físico, comer con atención, reírme mucho, escribir, leer, estar en silencio y cuidar mis vínculos. Y recordarme que no tengo que demostrar nada para vivir con serenidad. Mi equilibrio no se sostiene en hacerlo todo bien, sino en tratarme bien cuando no lo hago.



