Elisa Vendramin
Unida a su afición por los dinosaurios y Joan Miró, a Elisa Vendramin le fascinaba la vida: desde pequeña observaba el mundo y traducía esas impresiones en un lenguaje plástico buscando entender todos esos fenómenos. A medida que crecía, su exploración iba acompañada viales, personas, paisajes y artistas como Anish Kapoor, Roni Horn, William Morris o Bruno Munari. El paisaje islandés, en el que vivió unos años, le ha aportado más luz y nuevas formas de mirar a su alrededor, y ha reforzado su amor por el agua en todas sus formas: glaciares, océanos, ríos… También la inmensidad de Islandia le abrió los ojos sobre el espacio en blanco, el vacío, la base sobre la que se sustentan las creaciones de Elisa Vendramin. Define su trabajo como «poesía visual», captando en sus ilustraciones algo muy concreto, influenciado por sus percepciones durante todo el proceso creativo. Los bordes afilados, patrones con mil detalles combinándose con blancos que facilitan la lectura de lo complejo. Hay algo de orgánico en sus trabajos; al observarlos, la mente genera un movimiento de los elementos, natural, suave.

Por eso no sorprende cuando Elisa nos habla de su interés en el lado académico. Por un lado, le gustaría profundizar en el concepto de «poesía visual» y definirla ampliamente. Y por otro, sueña con poder acercar la ciencia a las personas, colaborando a difundir hechos y datos de una manera atractiva y sencilla. inquieta, Elisa amplia horizontes cuando tiene oportunidad de ser una exploradora, guardando objetos que se encuentra en el camino, ideas que vuelan por su cabeza, bocetos a los que volver cuando llega su momento. Su clave es no tomarse nada demasiado en serio, utilizar la ironía incluso con uno mismo y abrirse a mundos desconocidos, claves para avanzar y descubrir trabajos y oportunidades nuevas. Elisa, con su visión y sus trabajos únicos, ha sido la encargada de ilustrar nuestro 09: un número de invierno, de frío y detalles cálidos, de abrazos, de cariño y de naturaleza.



