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El Rincón de Asha en Spoonik Club con Alain Hernández (VSM16)

Él, es uno de los actores más conocidos del actual panorama de cine y televisión en España, pero, ante todo, es una persona simpática y cercana a quien a menudo le cuesta acordarse que la gente le reconoce por la calle. Alain Hernández es uno de esos actores naturales, que no se ha formado en ninguna escuela de interpretación y que vive su oficio con pasión. Me encuentro con él en un rincón muy especial al que dos magníficos chefs, Jon Giraldo y Jaime Lieberman, han bautizado como Spoonik Club o, como a ellos les gusta llamarlo, la casa del chef. Este “hermano pequeño” del Spoonik Restaurant es todo un descubrimiento de principio a fin, os lo puedo asegurar.

A Alain se le queda la misma cara de asombro que a los demás cuando cruza la puerta del local y se encuentra en el salón de una casa. Hugo, el encargado del local, nos recibe y nos explica el tipo de cocina que nos ofrecerán. Creativa, diferente, una mezcla de México y Colombia que seguro que nos maravillará. Y nos recomienda que la próxima vez vayamos por la noche, cuando la experiencia culinaria se mezcla con la música y el espectáculo.

¿Lo habrás contado mil veces, pero como empezaste en el mundo de la interpretación?

Siempre cuento que la interpretación es un hobby que se me fue de las manos. Yo trabajaba en la empresa familiar y había estudiado Marketing y Relaciones Públicas, pero un día en que me sentía un poco agobiado, decidí apuntarme a un curso de interpretación durante un par de mediodías a la semana como válvula de escape.

¿Nada genético ni vocacional?

Qué va, para nada. Tengo compañeros de profesión que desde pequeños querían ser actores y es genial, pero mi caso es totalmente distinto. Me apunté a interpretación como me podía haber apuntado a cualquier otra cosa, pero me gustó y a ojos de todos, especialmente de Peter mi profesor, se me daba muy bien. Él me insistió en que debía dedicarme a la interpretación, en que la profesión no podía perder a un talento natural como yo. Como te puedes imaginar, pensé que estaba algo loco, pero el tema me gustaba demasiado para olvidarme.

Empezamos degustando una trabajada ensalada de berenjena escalibada con sardinas ahumadas y una sopa de frijoles. Son platos tradicionales a los que se ha dado una nueva vida, se les ha añadido un toque especial. Están deliciosos.

Y decides cambiar de vida.

La verdad es que el cambio fue más radical de lo que mucha gente sabe. Decidí apuntarme a estudiar arte dramático ante la perplejidad de mi familia que me veían en la empresa familiar junto a mis hermanos. Pero es que, además, yo en aquel momento estaba casado y eso también cambió. Mientras todavía estaba estudiando, conocí a Marc Crehuet, que era guionista de un programa en Barcelona Televisió y me propuso colaborar en él. Al poco tiempo, Marc fundó una pequeña productora que creaba contenidos para la red de televisiones locales e hice varias colaboraciones en sus producciones. Pero todo esto no me daba para vivir de la profesión, así que lo compaginaba con mi trabajo en la empresa familiar.

Pero un programa que ahora es muy conocido cambia las cosas, ¿no?

Exacto, en 2008 me fichan para la primera temporada de Salvados de Jordi Évole. Era un programa distinto al de ahora, más lúdico, con distintas secciones y más cachondeo. Me preguntaron si conocida a alguna chica con mucho morro para hacer juntos una sección y enseguida les propuse a Anna Bertran. Entre los dos protagonizábamos un espacio donde ideábamos formas de ganar dinero para superar la crisis. Hicimos de todo, hasta striptease en el metro, lo pasamos muy bien. Y ahí empecé a ganarme la vida con mi nueva profesión y también a tener uno de los años más difíciles de mi vida. Mi familia no entendía muy bien todo aquello y mi pareja tampoco. Me acabé separando y el subidón que tenía por haber encontrado un trabajo que me gustaba, se vio un poco ensombrecido porque nadie lo acababa de entender. No entendían por qué abandonaba algo estable y seguro por una “locura”. Pero lo aceptaron y me apoyaron.

Estamos charlando animadamente, pero la interrupción merece la pena. Una nueva versión de la cocina callejera hace acto de presencia en la mesa. Sope con guiso de cochinita pibil. La carne se deshace en la boca y la mezcla de sabores es perfecta.

Y todo empieza a funcionar…

En cierta manera sí. Protagonicé la serie Pop Ràpid, rodé la película Terrados, pero todavía no estaba asentado en la profesión, faltaba aquello que me hiciera pensar: estoy aquí. En 2012 tuve un bajón muy duro de trabajo e incluso volví los fines de semana a la empresa familiar. Era una situación muy complicada, aunque yo seguía creyendo en mis posibilidades. Hasta que empecé de nuevo con Marc Crehuet la obra de teatro El rey tuerto. Fue un éxito primero en Barcelona y después en Madrid. Se nos empezaron a acercar las principales directoras de castings de España y me propusieron participar en la serie El secreto de Puente Viejo. Y mientras me iba para incorporarme a la serie, ya me habían llamado de TV3 para decirme que me querían en la siguiente temporada de La Riera, la serie de sobremesa que estaba arrasando en audiencia. Esta serie me hizo muy popular en Catalunya.

Vienen años con un poco de locura, ¿verdad?

Sí, en 2014 participo en un montaje teatral Magical History Club de Minoria Absoluta y me sale el rodaje de Palmeras en la nieve, la adaptación de la maravillosa novela de Luz Gabás. Pero es que al mismo tiempo me ofrecen un papel en Mar de plástico de Antena3, y sigo participando, aunque con menos protagonismo, en La Riera. Y, en los años siguientes, empezamos el rodaje de la adaptación al cine de El rey tuerto, participo en Ocho apellidos catalanes, ruedo Plan de fuga con un papel ya importante, Citas, La catedral del mar, Que baje Dios y lo vea y, el pasado año El accidente, Solo que la estrenaremos este próximo verano y, en otoño, El fotógrafo de Mauthausen basada en la increíble historia de Francesc Boix, prisionero en el campo que fotografió mucho de lo que allí sucedió y consiguió conservarlo. Han sido 4 años de no parar ni un mes, como mucho he tenido alguna semana entre rodaje y rodaje.

¿Supongo que en casa ya estarán más tranquilos?

En realidad, desde mi aparición en El secreto de Puente Viejo ya vieron que la cosa iba en serio, se relajaron y empezaron a disfrutar de mi nuevo yo. Pero fue el boom de Palmeras en la nieve lo que les hizo entender que, el mío, era un camino sin retorno. Y para mí, fue la prueba de que podía jugar en la liga de las grandes producciones, me reforzó como actor y como persona.

Nos tomamos un respiro después de los intensos años que Alain me cuenta, para deleitarnos con dos nuevas exquisiteces: cocido boyacense con almejas y jamoncitos de pollo con mole. Una vez más, cocina de toda la vida llevada a un nivel superior. Todo está delicioso.

¿Tienes algún referente como actor?

Verás, yo nunca había sido un estudioso del cine, tan solo me encantaba ver películas, así que, mis referentes eran los de la mayoría de la gente a la que le gusta el cine, Robert de Niro y otros grandes actores. Después de años en la profesión sí que me fijo en la técnica de algunos actores, pero te diría que no he tenido ningún referente claro.

¿Y no sigues ninguna técnica en concreto?

No, la verdad es que no. Estoy convencido de que a todos los actores nos llega, mientras estudiamos o empezamos a trabajar, un momento en que haces un “click” y entiendes realmente de qué va esto y haces como un retorno a la infancia, cuando jugabas y te creías los personajes que interpretabas en tus juegos. Así que mi método es estudiar muy bien el texto, para después poder jugar, poder estar pendiente de lo importante, de interactuar con el actor o la actriz que tengo delante. Y por supuesto, parte del estudio es entender al personaje que vas a interpretar, hundirte en su experiencia o en su personalidad. Para interpretar Solo, por ejemplo, pasé muchas horas con el surfer al que le pasó la historia en la realidad, para que me contara sus vivencias, sus miedos, todo lo que sintió en esos momentos.

Supongo que te ha cambiado mucho la vida…

A ver, aunque parezca que lo diga por modestia o algo parecido, la verdad es que no. Sí que es cierto que voy con más cuidado porque sé que lo que diga o haga, puede tener más repercusión de la normal, pero solo lo hago cuando me acuerdo. A veces me olvido y pongo algo en las redes o digo algo en una entrevista y me empiezan a caer palos por todas partes.

Una curiosidad, ¿de dónde viene tu nombre?

De jovencitos, mi padre y mi tío emigraron a Francia para poder mandar dinero a la familia. Mi padre hizo un gran amigo, llamado Alain, que le ayudo mucho y al que prometió que le pondría su nombre a uno de sus hijos. Y me tocó a mí. Desgraciadamente, nunca llegué a conocer a este señor, aunque me hubiera encantado.

Hugo nos propone terminar con un cheesecake de guayaba y un pastel de calabaza con nueces. ¡Para perder la cabeza!

Para terminar, me gustaría hablar de Marhaba.

Fue un proyecto precioso y la experiencia vital más intensa que he tenido nunca. Mezclaba realidad y ficción. Yo interpretaba a un chico de barrio que agrede a una joven marroquí y todo queda grabado por cámara de seguridad. El juez le ofrece la posibilidad de ir a la cárcel o de acompañar como cooperante a una ONG que trabaja en Marruecos. Lo más interesante es que acompañábamos a la ONG real en su viaje anual al lugar y sólo éramos 3 actores entre los cooperantes de distintos puntos de España. La gente del pueblo no sabía que se estaba rodando una película para que todo resultara más auténtico. Incluso tuve algún malentendido con los guías que no acababan de entender mis cambios de comportamiento. Pasaba del buen rollo cuando no actuaba a una agresividad bastante acentuada cuando me metía en el papel. Fueron 10 días muy intensos y, lo más increíble, es que, con mi doble personalidad en esos días, siendo hostil en muchos casos, la gente de ahí se desvivía porque estuviera cómodo, lo compartían todo conmigo. Realmente impresionante. Nunca lo olvidaré.

He pasado un rato maravilloso escuchando las experiencias de Alain en un entorno original y diferente, degustando una cocina sorprendente y delicada que a nadie puede dejar indiferente.