El collar de lujo y otras herencias icónicas de Ana Bolena
Existen pocas imágenes de Ana Bolena, y es que la consorte del rey Enrique VIII fue decapitada y posteriormente “borrada” de la historia como se hacía entonces: quemando los cuadros en los que aparecía su retrato.
Sin embargo, lo que nos quedó claro de su legado es que tenía un exquisito gusto para los accesorios y que solía poner su inicial en las joyas. De hecho, fue retratada con su icónico collar en una de las pocas muestras que todavía permanecen intactas, concretamente en la National Portrait Gallery de Londres.
Tras la trágica muerte de Ana Bolena, nació la especulación sobre su herencia y la mitología alrededor del famoso collar. Se dice que hija Isabel I fue la heredera de sus joyas, pero que el histórico colgante con la letra B nunca apareció ni se supo de su paradero. Todavía es un misterio en la actualidad.
Quién fue ella Ana Bolena
Ana Bolena se casó con Enrique VIII en segundas nupcias y poseía un título de la nobleza de carácter hereditario. La mujer de la que hablamos fue detenida el día 2 de mayo de 1536, fue juzgada el 12 en un (bastante dudoso) proceso y fue ejecutada el día 19 de mayo. Fue nada menos que la reina consorte de Inglaterra y la madre de la reina Isabel I.
Su historia es especialmente trágica porque fue acusada y decapitada por adulterio, incesto y traición. Aunque se acreditó que era inocente de todo ello, el castigo se le impuso igualmente, y pasó a la historia como una de las grandes víctimas de la cultura protestante inglesa. De hecho, en la actualidad existen cientos de novelas alrededor de esta figura, así como óperas, obras de teatro o películas. Ha creado y sigue creando una gran fascinación.

Su sello durante el reinado da de la mano de una importante reputación como reformista religiosa, se trata de una fama que adquirió y que se fue extendiendo por Europa, tanto que fue aclamada como una heroína por máximos exponentes del protestantismo; incuso Martín Lutero celebró su llegada al trono.
Tuvo además una implicación muy marcada por la estética y renovó el aspecto de toda la corte. De hecho, por su mano pasó la redecoración de numerosos palacios y, por supuesto, hizo leyenda con la mencionada colección de joyas personalizada que a menudo vestía.

Se trata del recuerdo de una mujer valiente, a la que se trató de una forma injusta y que arrollaba con su gran personalidad.
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