Cinco fórmulas infalibles para empezar a decir que no
Decir que no es algo que suele resultar difícil para cualquiera, sobre todo si nos cuesta rechazar peticiones y no nos gusta mentir, hacer sentir mal a quien nos pide el favor ni ofenderle.
Para aprender a dominar estas situaciones y sentirnos seguros, te ofrecemos 5 fórmulas infalibles para empezar a decir que no y que no sea una situación incómoda para nadie.
Conoce las 5 fórmulas para aprender a decir que no
Te invitamos a aprender unas fórmulas de cortesía para dar una respuesta negativa y que no se interprete como una respuesta desagradable.
1. Mensajes positivos o la técnica del sándwich
Entre estas cinco técnicas o fórmulas se destaca una muy curiosa por su nombre, la técnica del sándwich. Una fórmula que consiste en brindarle a nuestro interlocutor un mensaje positivo antes de decir que no y después de comunicar nuestra negativa. Una forma de ser asertivos y agradecidos y, con nuestro último mensaje, dejar la puerta abierta a futuros encuentros.
2. Ofrecer un cumplido
Muy similar a la anterior, pero centrando nuestro cumplido alabando lo bien que nos parece, pero remarcando también la pena que nos genera no poder decir que sí o aceptar la propuesta. La cortesía es esencial.

3. Brindar un plan B
No damos un no rotundo, pero proponemos una alternativa que nos permita conciliar la oferta con nuestros planes y dar un sí en otra ocasión. De esta manera ponemos en las manos de nuestro interlocutor el buscar una solución o plan B conjunto.
4. Una explicación sincera
Hay personas que agradecen que se les ofrezca una explicación sincera y real de los motivos verdaderos de nuestra negativa. Una opción cortés que no ha de sonar a excusa y que hemos de dar al momento si ya tenemos claro el no, sin hacer esperar a la persona que nos ha hecho la propuesta. La sinceridad siempre se agradece.
5. Un “no” claro
La sinceridad y claridad es esencial para decir que no. Y es que, si lo tenemos muy claro y no queremos dar explicaciones ni alternativas, también es aconsejable decir un no de buenas maneras y acompañado de un “muchas gracias”.

Hay que tener siempre en cuenta que nuestra respuesta ha de amoldarse siempre a la persona que nos hace la propuesta, la situación en la que la realiza y el lugar, esto es, el contexto que rodea a la petición u ofrecimiento. Así, seremos más o menos formales en nuestra respuesta, pero siempre agradecidos, con una sonrisa en los labios y sin caer en manipulaciones ni chantajes.
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