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5 errores que muchos cometemos en la ducha

ducha

Desde la temperatura del agua, a su potencia o los hábitos que tenemos al ducharnos. Estos son algunos de los errores que cometemos en la ducha y que tienen fácil solución. 

¿Alguna vez has oido el dicho de “lo bueno, si breve, dos veces bueno”? Pues bien podría aplicarse a la filosofía de las duchas. El consejo que se nos repite, una y otra vez, es que pasemos el menos tiempo posible en la ducha, principalmente por el desperdicio de agua que supone tomar baños de más de 5 minutos. 

Pero lo cierto es que los errores que cometemos en este breve periodo de tiempo pueden tener más que ver con el cuidado de nuestro cuerpo que con el medioambiente. Por eso hoy, te traemos los 5 errores más frecuentes que cometemos en la ducha. 

Tomar duchas con agua muy dura

La dureza del agua no tiene tanto que ver con la potencia con la que sale del grifo, si no con su composición. Este es un dato que puede darte el proveedor del agua o el mismo ayuntamiento de tu ciudad. Pero un modo muy sencillo de comprobar la dureza del agua es ver si deja manchas o depósitos en la misma grifería. 

Cuando el agua es demasiado dura significa que está muy cargada en minerales, que pueden dejar residuos y dañar tu cabello y tu piel, llegando a causar eczema.

Emplear agua muy caliente

Las duchas con agua caliente son ideales y muy reconfortantes en días fríos. Pero lo cierto es que cuando el agua oscila los 40 grados puede provocar que la piel se reseque y aparezcan eczemas

¿Por qué sucede esto? Porque el agua muy caliente elimina la película de la grasa natural de nuestra piel. Por eso, siempre se recomienda terminar la ducha con un chorro de agua fría. No solo calmará la piel, sino que estimulará la capacidad de adaptación de todo tu organismo. 

Lavarse el rostro en la ducha

Este es un error muy frecuente especialmente entre las mujeres, ya que aprovechamos el momento ducha para realizar nuestra rutina de limpieza facial. Pero el agua caliente que empleamos para lavarnos el cuerpo no es la más adecuada para la piel sensible del rostro. 

Las altas temperaturas pueden causar irritaciones, enrojecimiento e incluso envejecimiento prematuro de la piel del rostro. 

Limpiar en exceso las zonas íntimas

La especial sensibilidad de las zonas íntimas las convierten en zonas más difíciles de cuidar. Igual que la mayoría de los geles de ducha no tienen los componentes ideales para esas regiones, tampoco las temperaturas demasiado calientes las favorecen. 

Los especialistas recomiendan usar agua tibia para lavar las zonas íntimas y evitar los jabones por tal de no desequilibrar el pH de la zona. 

Frotar la piel con una toalla al secarse

También el ritual que seguimos al salir de la ducha es importante, especialmente el ejercicio que hacemos para secarnos. ¿Sueles hacerlo de forma rápida y frotando con ganas? Pues es hora de cambiar de hábitos. 

La piel ya suele salir de la ducha un tanto sensible, por el calor del agua y los químicos del gel. Por eso, optar por secarse con toques ligeros y muy suaves suele ser lo recomendado si no tienes mucho tiempo. Pero si estás de vacaciones, opta por dejar que la piel se seque al aire. Tu cuerpo de lo agradecerá. 

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